en el bosque de un poema,
donde ya no hubiera pena,
sino solo la Alegría
de saber que no habrá día
que tu nombre no corone,
aunque mi pecho ambicione
alguna gota de tu amor,
tus palabras, tu dulzor
o lo que tu boca me done…
escondí Yo tu dulzura
donde nada más importa,
pues mi boca no soporta
vivir de un sol a oscuras,
caminando en las penumbras
del silencio que regalas,
el cual me dejó sin alas,
sin piernas, ni voluntad
para un vuelo encumbrar
y olvidar lágrimas malas…
guardé entre sollozos
tu retrato iluminado,
pues mi pecho acongojado
no tolera este destrozo
que tus ojos poderosos
cimentaron en mi vivir,
sin poderme rehuir,
ni pensar en escapar,
pues de este sueño de amar
no sabría prescindir…
(...)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada