lunes 3 de octubre de 2011

Guitarra...


Si no tuviera guitarra
para penurias cantar,
tendría que ahogar
mis penas y mis amarras
en el mar que me dispara
al olvido y al dolor,
alimentando con rencor
mis letras y poesía,
la voz que antes solo sabía
cantarte cual Ruiseñor...

Si no tuviera canciones
para que mi pecho cantara,
seguro que mi guitarra
se escondería en los rincones,
gritándome sus sermones
con bemoles y sostenidos
para un corazón compungido
por un silencio mortal,
aquel fiero amor letal
que prefirió un largo Olvido...

Si no tuviera las notas
para saberte olvidar,
tendría que Yo cantar
en las soledades remotas
sangrándote gota a gota,
desangrando mi Corazón
en verso, nota y canción,
en odas y poesías,
nadando en la compañía
de tu lejana devoción...

Si no tuviera mis manos
para poderte escribir,
tendría que consentir
que fuiste un cariño malo,
crujiente flor de verano
que jamás supe cultivar,
pero que en su ácido despertar
me privó de la dulzura,
llevándome hacia la oscura
ventana del ancho mar...

(...)