jueves 27 de octubre de 2011

Partir...


Saber cegar la piel
como a las secas hojas,
maderos que arrojan
más fuego al cincel;
cortar el largo riel
que me une con la vida,
sin mirada conmovida,
sin lamento ni indecisión,
solo la dulce emoción
de una Adiós y una salida…

Herir la más vital
ansia de seguir en pie,
en una vida que no fue
sino el canto de un zorzal;
es por eso que el final
fue llamado antes de tiempo,
como un ángel somnoliento
que no quería venir,
aún sabiendo que vivir
siempre rima con Lamento…

labrar sobre mis venas
largos surcos vendavales,
con tormentas sin finales,
con sonrisas que sin penas
se libran de las cadenas,
del cerrojo y la opresión
de una vida de ilusión
que jamás será saciada,
si no siempre refregada
por el frío y su prisión…

tejer sobre el mirar
un tul negro de estrellas,
para un deseo que atropella
el hambre de declinar:
solo un camino al mar,
solo un regreso a cero,
pues de tanto ser sinceros
nunca supieron ver
sin maldad algún querer
o algún cariño señero…

coser con el olvido
los retazos de mil vidas,
sin escape ni salida,
sin recuerdo conmovido;
pues el tiempo ha sabido
del olvido de tu Voz,
como el trueno más veloz
del aquel grito de la muerte,
despiadado como ingente
en este largo y lento adiós…

(...)