Dónde me voy a encontrar
a otra mujer como la Luna,
tan noble como segura
en los pasos de su Amar,
tan sincera en su mirar,
infinita en su cariño,
tan discreta como un Guiño
para amarse en secreto,
tan entera y Yo incompleto
en mi largo amor de niño...
Cuándo podría Yo ver
otros ojos pantanales,
sonrientes, castos, virginales
para ver el atardecer...
lentos para el recorrer
de mi abrazo y su quietud,
en la lejana latitud
que hoy sabe separarnos,
y Hoy tus ojos en los cardos
solo me saben a ataúd...
Quién me sabría cantar
con la voz de la ternura,
acunando su figura
en al largo abrazo de Amar;
cuando las olas del mar
inundaban tus cabellos
y Yo en su largo empeño
intentaba naufragar,
Hoy no existe el palpitar
y apagaste tu destello...
Cómo podría querer
algo distinto de Ti,
es mejor morirse así
que caer de tu nivel;
dónde habría otra miel
que tu boca me repita,
pues mi lengua no palpita
sino en ansias de tu boca;
y todo ya me sabe a rocas
inclusive esta 'vida'...
(...)
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