Del silencio más oscuro
la voz de la soledad,
compartiendo la heredad
de los rincones más puros;
Es tu mirar tan duro,
como duras las paredes,
pues tu corazón procede
desde el más profundo invierno,
y en un llanto sempiterno
las sonrisas tú detienes...
De tu silencioso andar
he intentado mucho huir,
pero no existe el vivir,
sino solo el escapar.
Cómo andas sin dudar
ni un minuto de tus pasos,
pues el hielo en tu regazo
es de ancha sequedad;
eres rica en soledad
con un frío y cruel abrazo...
(...)
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