Corro hacia el maizal
que bulle de tus cabellos,
esquivando cada destello
de este amor cruel nocturnal...
pues miedo sentí un día
y miedo es lo que aún tengo hoy,
sin saber adonde voy
en el elíseo de tu poesía.
Solo fue un sueño Dorado
lo que cegaría mi ayer
y hoy no sé como coger
todo lo que ayer había amado.
Ya no sé como llamarte
o cómo es que se oye tu voz,
sólo sé de olvido feroz
y que no hay como olvidarte.
Busqué en cada atardecer
tus largos cabellos de maíz,
y hasta me sentí harto feliz
de no encontrar tu florecer...
pero solo fue un engaño
que encontré para mi Pena,
y pronto volvería la condena
de amarte por 153 años...
(...)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada