jueves 19 de enero de 2012

Verde...


Las esmeraldas no volvieron
a mirar en el gris Ambar,
consigo arrastraron el Alba
y ese Amor que desvistieron;
clavaron el mirar sincero
en un Rey lleno de espinas
que en su prosa campesina
embargaría tu querer,
llevándote a desaparecer
del Amor de mis esquinas...

Tu mirar de Verde mar
se perdió en las montañas,
pues en mi no había mañana,
ni eternidad con que soñar,
solo un leve palpitar
por demás frágil y señero,
con afán poco sincero
propio de mi humanidad:
no camino en la tempestad,
ni soy dueño del lucero...

El Verdor de aquel jardín
fulgurante en tu mirada,
se marchó a la hondonada
donde el Amor no tendría fin;
Él retumba cual fusil
y es Valiente en sus versos,
es un Rey del Universo
del que solo soy peón;
Él es fuerte cual León
y yo soy solo su reverso...

Tus ojos de Verde cielo
no los puedo desclavar
de mi desértico mirar
que jamás halla consuelo,
pues mi único anhelo
no tiene Verde esperanza,
solo algo de fragancia
de tu piel aurea-dorada,
que me sigue cual espada
y que mis sueños alcanza...

(...)